Cada mañana dos batallones amanecen en un mundo en guerra. Uno, armado de glúteos, senos, piernas y bocas más o menos sensuales, se entrena a diario en boxeo, tae kwondo, spinning, masajes, cirugías, lipoescultura, cursos de autoayuda, flores de Bach, grados y postgrados y combinación adecuada de carbohidratos y proteínas. El otro, no tiene ni idea de que está en guerra.
En este mundo, siempre a punto de explotar, amanecen las protagonistas de esta historia. Dispuestas a dar el todo por el todo para conquistar su premio: un buen puesto, un buen sueldo, una buena demanda de divorcio, una buena pensión para los hijos y... sobre todo... un hombre.
Se titula Guerra de Mujeres, no sólo porque ellos, nuestros protagonistas masculinos, andan en otra cosa, tomándosela en otro tono, sino porque, por alguna razón, son menos. ´Es que no hay hombres, mi amor´, es una frase que de tan común pareciera ser cierta, y por lo tanto toca peleárselos así sea a muerte. Se lucha contra ellos, se lucha por ellos y en fin, amándolos, odiándolos, necesitándolos, se vive.
Evidentemente una tragedia semejante sólo puede ser contada en tono de comedia y a traves de la historia de tres mujeres: Yubirí, Briggite y Carolina. |